08/05/2013
Las cardiopatías congénitas no son una barrera para el ejercicio 
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Una clase de spinning en un gimnasio. Stan Honda Afp

•    La actividad física es fundamental en personas con problemas de corazón
•    La clave está en adecuar el ejercicio a cada persona

Cristina G. Lucio Madrid

Por miedo a que su corazón sufra, muchos pacientes con cardiopatías congénitas evitan hacer ejercicio. Ningún esfuerzo que haga subir sus pulsaciones. Sin embargo, este afán de protección podría ser contraproducente, tal y como señala la Asociación Americana del Corazón.

En un comunicado publicado en la revista "Circulation", el organismo recuerda que la actividad física regular también es fundamental en estos pacientes y que no hay que tener miedo ya que existe un ejercicio adecuado para cada perfil. Sólo hay que consultar con el especialista.

En realidad "sólo un pequeño número de diagnósticos -como, por ejemplo, la presencia de una disfunción ventricular severa- exigen restricciones importantes", señalan los cardiólogos en el texto. "En la gran mayoría, la actividad física debe fomentarse" y puede acomodarse a cada situación, subrayan.

Eso sí, los especialistas indican que no hay que confundir actividad física con deporte de competición o de alto rendimiento. Estos últimos estarían contraindicados en determinadas situaciones.

Según las estimaciones de la Asociación Americana del Corazón, la mayor parte de los pacientes con cardiopatías congénitas son "relativamente sedentarios", lo que les pone en riesgo de sufrir problemas como la obesidad u otras complicaciones psicosociales. Por tanto, es clave que, en cada visita, el cardiólogo se asegure de "animar y recomendar" la práctica de una actividad física apropiada.

Cada persona debería consultar con su médico, para que éste individualice las recomendaciones en función de su estado general y realice las pruebas necesarias para evaluar su capacidad de esfuerzo, apuntan.

Coincide con este punto de vista María Teresa Subirana, presidenta de la sección de Cardiología Pediátrica y Cardiopatías Congénitas de la Sociedad Española de Cardiología.

"Lo ideal es consultar con un cardiólogo especializado en cardiopatías congénitas y que este realice una valoración individual", señala.

Según explica, muchos pacientes -o sus familiares- temen que en una persona con problemas de corazón, el ejercicio pueda desencadenar una muerte súbita o empeorar el estado general del paciente. Pero la realidad es que no es así. "La mayoría de las personas con una cardiopatía congénita no sólo pueden practicar una actividad física de forma habitual, sino que deben hacerlo", remarca.

Hacer ejercicio es importante, continúa la especialista del Hospital Sant Pau de Barcelona. Y lo es tanto para prevenir problemas relacionados con la obesidad y el sobrepeso, como desde el punto de vista psíquico, emocional y social. 

A través de exploraciones complementarias, como la ecocardiografía, la prueba de esfuerzo, etc., los cardiólogos pueden evaluar el estado general del paciente e "indicar qué tipo de deporte es el más adecuado, siendo en general preferible los deportes de tipo dinámico, en donde predomina el cambio de longitud del músculo, sobre los estáticos, en donde predomina el desarrollo de un fuerza y en cambio existe poco desplazamiento muscular", señala la experta.

En cualquier caso, agrega, "antes de aconsejar si es mejor la práctica de un deporte tipo ciclismo o natación o si, en cambio, es mejor optar por el senderismo o el tai chi, es importante valorar la situación hemodinámica del paciente, a la vez que tener en cuenta sus gustos y preferencias".

 
 
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